Coral Bistuer, deportista: "En esta zona da gusto vivir y ver crecer a tus hijos"

Coral Bistuer (Se abre en ventana nueva)Esfuerzo y sacrificio son dos de los valores que definirían los éxitos de esta campeona olímpica. Desde los 16 años lleva luchando en los tatamis practicando lo que mejor sabe hacer, taekwondo. En su palmarés se registran más de 100 títulos que, a día de hoy, adornan las vitrinas de su casa. El deporte está ligado a su vida actual pues da clases de este arte marcial en más de 7 clubes y próximamente lo hará también en Pozuelo. Además saca tiempo para colaborar en distintos proyectos de organizaciones y asociaciones solidarias, entre otras tantas actividades. Pero su meta prioritaria se centra ahora en su familia y en sus dos hijos, los premios más importantes de su vida.
 
Coral Bistuer (Se abre en ventana nueva)Su condición de olímpica describe en gran parte su trayectoria deportiva. ¿Qué recuerdos conserva de aquella etapa de competición?

Son todos mis recuerdos de la juventud. Recuerdo que fue una época de mucho esfuerzo porque el deporte de competición es muy sacrificado, pero de entonces conservo a mis amigos de verdad. Aprendí también a discernir quién está a mi lado porque me quiere y no dejarme llevar por cantos de sirena.

Usted que ha corrido mucho mundo ¿en qué lugar situaría a España en la práctica del deporte? ¿Somos buenos deportistas?

El español tiene sangre especial para ciertos deportes. Creo que desde el 92, España dio un salto cuantitativo y cualitativo para enseñar, entender y practicar deporte. Creo que el deporte tiene la base en la familia que son quienes primero impulsan y apoyan al deportista y después es la sociedad deportiva quien lo fomenta. En este caso quisiera apuntar que los padres debemos enseñar a los niños a que con el deporte se debe jugar y divertir y no inculcarles a edad temprana la ambición por la competición.

Coral Bistuer (Se abre en ventana nueva)Como deportista de élite ¿Qué valores considera que aporta la práctica del deporte?

Sobre todo valorar el trabajo de los demás. Cuando uno sabe lo que cuesta llegar a un sitio, valora mucho más el esfuerzo de los demás. Y eso se extrapola a los otros ámbitos de la vida. Por otra parte, en lo personal aporta valores como el esfuerzo, la superación, aprendes mucho sobre las personas. Quizás todo eso haya hecho que sea tan estricta en mi vida.

En su palmarés como competidora de taekwondo se recogen varias medallas olímpicas y otros reconocimientos nacionales. ¿Qué han supuesto para usted?

Hoy por hoy son un adorno en las vitrinas de mi casa. Las medallas son metales pero resumen las vivencias de lo que he sido y de lo que soy. Para mis hijos son un referente y se sienten muy orgullosos de saber lo que ha sido su madre. Disfrutan con las historias de cada una de ellas.

Empezó muy joven a practicar este deporte ¿Fueron difíciles esos tiempos?¿Quién la introdujo en este mundo?

En mi generación no era tan normal que las niñas o incluso la gente hiciera deporte. En mi caso tuve gran suerte porque en casa mis padres nos obligaban a estudiar y a practicar un deporte. Siempre han considerado que el deporte era fundamental para la educación de los hijos. Yo empecé con ballet, baile español, baloncesto... pero por casualidades de la vida encontré el deporte que realmente me gustaba, el taekwondo. Realmente quien empezó con este deporte fue mi hermano pequeño a quien yo le acompañaba a las clases, pero él volvía sólo a casa porque yo me quedaba horas y horas mirando cómo lo practicaban. Mi padre al final me animó a que también me apuntara y lo hice con 16 años, y a los 17 ya era campeona de Europa.

En esa década, ¿fue complicado adentrarse en un mundo posiblemente más dirigido a los hombres?

Sorprendía mucho que una niña quisiese practicar este deporte. La verdad es que a lo largo de la vida he tenido que dar muchas explicaciones y defenderme de muchos comentarios por hacer realmente lo que me gusta. Pero lo volvería a hacer. Soy una especie de Juana de Arco y he tenido que ir abriendo muchas puertas.

¿Cree que se percibe esa misma situación en la actualidad?

No es igual porque hemos avanzado mucho pero sí que hay diferencias, desgraciadamente. Un ejemplo lo tenemos con el deporte rey, no tiene el mismo auge el fútbol femenino que el masculino. A la mujer, le exigen más...

Tiene dos hijos de muy temprana edad. ¿Han heredado su pasión por el deporte?

Sobre todo el mayor, Ignacio. De mayor quiere ser tortuga ninja... Intento que hagan mucho deporte. Él va a clases de padel, baloncesto, taekwondo, ajedrez, monta a caballo... pero es verdad que sería difícil que no practicaran deporte porque en casa lo viven mucho. No me gustaría que fuesen deportistas de alta competición porque se sufre y sacrifica demasiado, pero si lo deciden, ahí estará su madre. El pequeño, Rodrigo, es en cambio, más artista. Le encanta la música y va a clases de piano y guitarra desde los 4 años. Además le gustan mucho los ordenadores y las tecnologías. Éste es más como su padre...

¿Qué consejos da a los más jóvenes para que hagan del deporte un hábito?

Que den el primer paso en entrar en un sitio que se haga deporte y que durante los dos primeros meses salgan del recinto con la sensación de que podrían haber hecho algo más. Así vuelven al día siguiente, mientras que si haces un esfuerzo duro, ya no vuelves. Cuando acabas un entrenamiento, después de haber sufrido y sudado tanto, al relajarte, ves que todos los problemas tienen solución.

Ante la próxima candidatura de Madrid 2020, ¿cree que la capital puede convertirse en olímpica?

Creo plenamente en que se lo debe Europa y el movimiento olímpico. Es muy costoso, económicamente hablando, que una capital viva unos juegos olímpicos, pero los réditos personales, son incalculables. Es una desgracia que una capital como Madrid aún no haya podido disfrutar de esta celebración. Lo que no se puede comprar con dinero son los principios de la sociedad y la convivencia, la unión de las civilizaciones... Ese poso de vida y principios que dejan las olimpiadas no se puede comprar con dinero. No solo lo digo como deportista, sino como madre y ciudadana de esta preciosa ciudad, que se merece ya esta celebración. Es más lo que va a dejar que lo que va a costar.

Coral Bistuer (Se abre en ventana nueva)Es usted una persona polifacética en el ámbito profesional. Deportista, empresaria, colabora con medios de comunicación... ¿Cómo logra organizarse? ¿Es también una lucha continúa, no?

La prioridad la marcan mis hijos porque me encanta ser madre. El secreto es que todo lo que hago me encanta y el apoyo de mi marido Javier para poder realizarlo me lo facilita. Los dos entendemos el trabajo que tenemos y lo que nos implica. Actualmente doy clases de taekwondo en 7 clubes deportivos y próximamente daré también clases en el Valle de las Cañas. Además organizo las galas del deporte de los diferentes municipios de la zona noroeste así como colaboro con distintas organizaciones solidarias de niños y mujeres, porque intento devolverle a la vida la suerte que yo he tenido, por mi familia, mi matrimonio, mis hijos...Todo el día voy corriendo de un sitio para otro, pero me compensa. Creo que he tenido mucha suerte en la vida.

De no haber sido deportista, se hubiese dedicado a...

Misionera o actriz, aunque también pensé en ser militar pero acabé siendo deportista que viene reuniendo un poco todas estas facetas.

Como vecina del noroeste, ¿qué cualidades o características cree que tiene esta zona para vivir? ¿Y Pozuelo?

Me crié en el centro del barrio de Salamanca y no tiene nada que ver con esta zona. En Pozuelo viví durante mucho tiempo y tengo grandes amigos aquí. Además ahora vengo a clases de padel que he descubierto que es mi nueva pasión. También he vivido en Villafranca de Castillo, y ahora en Las Rozas. No me movería por nada del mundo de esta zona. Tiene gente maravillosa, mucha naturaleza, con unas instalaciones deportivas, educativas... muy buenas. Además me encanta la iniciativa de todas las administraciones de esta zona que fomentan las actividades con la familia. Es una zona en la que da gusto vivir y criar a tus hijos. Yo creo que si Dios me lo permite no saldré nunca de aquí.