La salud del viajero

Introducción

Viajar a un país extranjero puede ser una experiencia gratificante. Sin embargo, encontrarnos en un ambiente y clima muy distintos al que estamos acostumbrados puede tener consecuencias muy nocivas para nuestra salud.

Para evitar cualquier sinsabor, lo mejor es informarse y llevar a cabo unas pequeñas precauciones.
 

Medidas generales

La época más frecuente para trasladarse a otros países suele ser el verano, por ello, no hay que dejar atrás los hábitos generales que se recomiendan para esta época. He aquí un repaso de los más importantes:

  • Protección del sol. Lleve siempre encima protector solar, gafas de sol y un artículo para proteger la cabeza de la incidencia de sus rayos (sombrero, gorra, etc.). Proteja especialmente a niños y mayores de la larga exposición al sol. Evite tomar el sol entre las 11:00 y las 16:00 horas.
  • Utilice repelentes para los insectos, para evitar las picaduras de mosquitos.
  • Seleccione cuidadosamente los alimentos y atienda a las medidas de higiene necesarias para su consumo.
  • Evite bañarse en lagos o ríos de agua dulce si va a viajar a las zonas tropicales, a no ser que alguna persona con conocimiento le informe de que no hay ningún peligro para la salud.
  • Informe a su médico de cabecera sobre el viaje que va a realizar y consulte si es necesario llevar a cabo alguna acción de precaución excepcional. Consulte también, en caso de que esté tomando algún medicamento, si su lugar de destino o los medios de transporte que va a utilizar pueden tener alguna interacción con él.

Para determinar los riesgos asociados a un viaje internacional, hay que atender a las características del viajero (edad, sexo y estado de salud) y a las características propias del viaje (destino, propósito y duración).

El lugar de destino es determinante para evaluar los posibles riesgos para la salud del viajero. Así, cuando el destino es una ciudad o país importante, claramente turístico, las posibilidades de alojamiento aumentan su calidad y disminuyen los riesgos de contagio de enfermedades; en el caso contrario, se incrementan los riesgos y aparecen enfermedades a las que nuestro organismo no está habituado, ya que no es su entorno cotidiano.

En cuanto a la duración de la estancia, es importante para prever si el viajero va a estar expuesto a muchos agentes infecciosos e influirá en la decisión de realizar determinadas vacunaciones antes del viaje. Así mismo, la duración puede determinar si se va a estar sometido a marcados cambios de temperatura y humedad durante la visita, o a una exposición prolongada a contaminación atmosférica.

El propósito del viaje es también determinante. Mientras que las personas que acuden a un país extranjero por motivos de negocios o a través de un viaje organizado no presentan, en principio, demasiados riesgos; aquellas personas que se movilizan por razones de ayuda humanitaria o quienes se aventuran a lugares remotos, donde el acceso a servicios médicos es complicado, y fácil, en cambio, el encontrarse en un hábitat con aguas no tratadas, alimentos no controlados y numerosos insectos, tienen incrementados sus riesgos.

 

 

 

 

Antes de viajar

JeringuillaLa persona que desea visitar un país en vías de desarrollo debe acudir a un centro especializado en medicina del viajero o consultar con su médico antes del mismo, preferiblemente entre cuatro y seis semanas previas. En ella se determinará si es necesaria la vacunación o la medicación para prevenir determinadas enfermedades, así como cualquier otro tipo de protección sanitaria que se pueda necesitar.

Además, se prescribirá un botiquín médico básico con los medicamentos apropiados para las necesidades del viajero.

 

 

 

 

 

 

En la maleta

Es fundamental que antes de iniciar su viaje se plantee las características climáticas del país de destino y las actividades que planea realizar. Así, debe adaptar la ropa que vaya a meter en la maleta a estos objetivos.

Si su destino es un país caluroso, procure llevar ropas de colores claros, no ajustada y de tejidos transpirables, que hacen más llevadero el calor. Además, es recomendable cambiarse de ropa frecuentemente. Elija calzado amplio y ventilado, para evitar las infecciones por hongos.

Además, puede llevar un sencillo botiquín para enfrentarse a las posibles infecciones que pueda contraer. Estas recomendaciones son orientativas y no eximen de la necesidad de consultar las medidas que tomar a su médico antes del viaje. Éste incluirá medicamentos para dolencias comunes, artículos para primeros auxilios y productos sanitarios que puedan necesitar de manera personal.

Botiquín

 

  • Algodón, gasa, esparadrapo adhesiva
  • Venda elástica
  • Termómetro
  • Yodo
  • Antihistamínico
  • Antiséptico para heridas
  • Gotas oculares emolientes
  • Repelente de insectos
  • Medicamento para tratar las picaduras de insectos
  • Tijeras e imperdibles
  • Analgésicos
  • Antidiarreico
  • Sales de rehidratación
  • Protector solar

Los riesgos de un viaje para determinados grupos de personas: embarazadas, bebés, enfermos crónicos o minusválidos son especiales, por lo que habrán de seguir una serie de consejos determinados antes de la partida. 
 

Infancia
Niño jugando con un estetoscopioLos bebés y niños pequeños tienen necesidades determinadas en lo que se refiere a vacunaciones, por lo que es preciso que antes de viajar se concierte una cita con el pediatra.

Además, éstos son especialmente sensibles a los efectos de los rayos del sol y se deshidratan con mayor facilitad de un adulto, por lo que hay que prestar especial atención a la protección de los rayos ultravioleta y a la abundante y correcta ingesta de líquidos.

Los viajes en avión pueden provocar molestias en los bebés, debidas a los cambios de presión del aire de la cabina. Este tipo de transporte está contraindicado para recién nacidos menores de siete días. Los niños pequeños y los bebés son más sensibles a los cambios repentinos de altitud.

Tercera edad
En principio, la edad avanzada no es necesariamente una contraindicación para el viaje si el estado de salud de la persona es bueno. Las personas ancianas deben solicitar consejo médico si planean llevar a cabo un viaje de larga distancia.

Embarazadas
Una mujer muestra su embarazoComo norma general, viajar no está contraindicado para las mujeres embarazadas,
a menos que sea en una fecha próxima a la prevista del parto y siempre que no se trate de un embarazo con complicaciones y que la madre goce de un buen estado de salud.

La posibilidad de contraer paludismo es uno de los riesgos graves para estas mujeres, por las complicaciones que conlleva contraer la enfermedad. Así pues, es recomendable evitar viajar a áreas endémicas de paludismo durante el embarazo siempre que sea posible. Es preciso consultar con su médico las posibles vacunaciones y medicamentos recomendados y adaptados a su situación antes de viajar.

Personas con minusvalía
Las personas afectadas por enfermedades crónicas deben pedir consejo médico antes de organizar un viaje. Entre las dolencias que incrementan los riesgos sanitarios durante el viaje se incluyen las siguientes:

  • Enfermedades cardiovasculare
  • Hepatitis crónica
  • Enfermedades intestinales inflamatorias crónicas
  • Enfermedad renal crónica que requiere diálisis
  • Enfermedades respiratorias crónicas
  • Diabetes mellita
  • Inmunosupresión debida a medicación o a infección por VIH
  • Enfermedad tromboembólica previa
  • Anemia severa
  • Trastornos mentales graves
  • Cualquier dolencia crónica que requiera intervención médica frecuente

Es necesario que cualquier viajero con una enfermedad crónica lleve consigo en su equipaje de mano la medicación necesaria para todo el tiempo que dure el viaje. Además, es preciso que porte el nombre y datos de contacto de su médico, junto con los otros documentos del viaje, así como información sobre su situación médica y tratamiento.

También es preciso llevar un informe médico que certifique la necesidad de los medicamentos y demás material sanitario que pueda ser cuestionado por las autoridades oficiales de aduanas.

 

 

 

 

Seguros de viaje

Los viajeros internacionales deben ser conscientes de que en el extranjero, a menudo, sólo se dispone de atención médica en centros privados y que ésta puede ser muy costosa. En lugares donde la asistencia médica de calidad no es accesible, el viajero puede necesitar ser repatriado en caso de accidente o enfermedad. Si se produce muerte en el extranjero, la repatriación del cadáver puede ser extremadamente cara y difícil de organizar.

Por estas razones, es recomendable:

 

 

  • Solicitar información sobre los posibles convenios recíprocos en materia de asistencia sanitaria entre el país de residencia y el país de destino.
  • Contratar un seguro médico especial en aquellos destinos donde los riesgos sanitarios son importantes y la asistencia médica es cara o no es fácilmente alcanzable. Ese seguro debe incluir la cobertura para cambios de itinerario, repatriación urgente por razones sanitarias, hospitalización, asistencia médica en caso de enfermedad o accidente y repatriación del cadáver en caso de muerte.

Por lo general las agencias de viajes ofrecen información sobre los seguros médicos para viajeros. Hay países que exigen prueba de que se dispone de un seguro médico adecuado para la poder entrar.

El viajero debe conocer los procedimientos a seguir para obtener la asistencia y los reembolsos, en caso necesario. En el equipaje de mano debe incluirse una copia del certificado del seguro y los datos de contacto, junto con los demás documentos del viaje.

 

 

 

 

 

 

 

Los medios de transporte

Gran parte de los accidentes veraniegos se producen en el coche, debido a los desplazamientos masivos de vehículos. Sea especialmente prudente en esta época y respete todas las normas y recomendaciones de circulación.

Use siempre cinturón de seguridad, tanto en los asientos delanteros del vehículo, como en los traseros y no conduzca nunca bajo los efectos del alcohol. Sea especialmente precavido si está tomando algún medicamento y consulte si su ingesta puede incidir negativamente en su capacidad para ir al volante.

El jet lag
Un avión en pleno vueloEl jet lag es un trastorno que sufren las personas, generalmente, que cruzan más de
tres husos horarios. Entre sus síntomas, destacan el cansancio, la alteración del sueño, la falta de apetito y la cefalea.

Para minimizar los efectos de este mal. Se recomienda evitar el consumo de alcohol, cafeína y comidas pesadas mientras se está viajando. Es necesario, además, beber abundante agua. Y, si es posible, divida su viaje en etapas o deje un día libre a su llegada para poder acostumbrar al cuerpo a los nuevos horarios, antes de emprender actividades importantes, como volver al trabajo tras las vacaciones.

Los mareos
Una de cada veinte personas se marea al viajar en cualquier medio de transporte, ya sea mar, tierra o aire. Para evitarlo: situarse en los lugares del vehículo con menor movimiento, como asientos delanteros en los coches, asientos sobre el ala, en los aviones, y cabinas cercanas a la línea de flotación, en los barcos. Además, se puede recurrir a algunos medicamentos especialmente diseñados para evitar esta sensación.

Síndrome de la clase turista
Un chico lee sentado en un trenPermanecer durante más de cuatro horas sentado es una condición que favorece la trombosis venosa profunda o, como se conoce más popularmente, síndrome de la clase turista, por lo que las personas que vayan a realizar desplazamientos prolongados que requieran mantenerse durante ese tiempo en la misma postura, tienen que estar alerta y llevar a cabo una serie de recomendaciones.

Este síndrome afecta, sobre todo, a las personas mayores de 40 años, a las embarazadas, las personas con problemas de corazón, recientemente operadas, que tengan desórdenes en la sangre con tendencia a la coagulación, antecedentes familiares o personales de trombosis, que estén tomando un tratamiento con hormonas estrógenos (como el uso de anticonceptivos orales), quienes tengan varices, obesidad o sean fumadores.

Entre las recomendaciones, destacan: 

 

  • Tomar preventivamente Aspirina antes de un viaje de más de cuatro horas de antelación. Esta recomendación es especialmente relevante en el caso de padecer riesgo vascular.
  • Realizar movimientos de las piernas o dar un pequeño paseo cada dos horas.
  • Contraer de vez en cuando los músculos de las piernas mientras se está sentado.
  • Beber pequeñas cantidades de agua con el fin de evitar la deshidratación. Evitar el consumo de cafeína y alcohol, por sus efectos diuréticos.
  • Utilizar ropa holgada.

 

Enfermedades transmitidas por mosquitos

Si va a viajar a países extranjeros, especialmente de continentes diferentes al europeo, es preciso que se informe de las enfermedades que se pueden contraer allí y que no son habituales en nuestro país. Entre ellas, destaca la fiebre amarilla, la malaria o el dengue.

Dengue
América del Sur, Centro América y el Sudeste Asiático son las zonas principales donde se da esta enfermedad. Tras la picadura del mosquito, en un periodo de entre tres y catorce días aparecen síntomas como fiebre alta, dolor de cabeza, dolores musculares y articulares, náuseas y vómitos.
Recomendaciones:

 

  • Protéjase de las picaduras de mosquitos. Es la única medida de protección actual.
  • Evite usar perfume.
  • Evite ropas de colores oscuros.

Malaria
Esta enfermedad está muy extendida. Los países de mayor riesgo son los de las zonas tropicales del Caribe, Amazonas, Sudeste Asiático y el África Subsahariana. Se trata de la enfermedad parasitaria sistémica más frecuente en el mundo, con entre 200 y 500 millones de casos anuales y más de un millón de muertes por su causa.

La malaria se presenta con fiebres altas asociadas a intensos escalofríos, decaimiento, malestar general, cefalea, náuseas y abundante sudoración. Mujeres embarazadas y niños son más proclives a padecer malaria severa.
Recomenaciones:

  • Protéjase de las picaduras de mosquitos usando repelentes adecuados.
  • Tome los medicamentos preventivos que le recomiende su médico.

Fiebre amarilla
Esta patología se puede contraer en las zonas tropicales de América del Sur y África. La fiebre amarilla es una infección transmitida por mosquitos, que se caracteriza por insuficiencia hepática, renal y cardiaca, así como por hemorreas generalizadas.

Anualmente, se registran 200.000 casos de esta patología en todo el mundo, la mayoría de ellos en África. Brasil es, en la actualidad, el país sudamericano con mayor incidencia de esta enfermedad.

Se transmite a través de las picaduras de algunos insectos. Una vez se produce la picadura, la mayor parte de las personas infectadas padece fiebre y malestar durante unos días. En los estados graves de la enfermedad, tras unos primeros días con fiebre alta, cefalea, náuseas y vómitos, se produce una mejoría de 24 horas, tras la cual la enfermedad entra en su fase final, que puede conducir al coma y a la muerte.
Recomendaciones:

  • Protéjase de las picaduras de mosquitos.
  • Use ropa de algodón de colores claros, manga larga y calzado cerrado.
  • Si su habitación no tiene aire acondicionado, utilice un mosquitero impregnado con permetrina para dormir.
  • Evite usar perfumes.
  • Vacúnese

 

Enfermedades por consumo de aguas no tratadas

Una de las principales precauciones que debe tener si va a viajar al extranjero es la que se refiere al consumo de agua. Beba siempre agua envasada y evite las bebidas que tengan hielos o no estén convenientemente envasadas.

Beber agua no tratada o alimentos contaminados puede producir enfermedades como la diarrea, la fiebre tifoidea, la hepatitis A, el cólera o la presencia de parásitos intestinales. De forma genérica, para prevenir cualquiera de estas patologías, las recomendaciones fundamentales son:

 

  • Beber sólo agua hervida, bebidas embotelladas o enlatadas, té o café calientes.
  • Ingiera sólo alimentos recién cocinados y calientes, y fruta lavada y pelada por usted mismo.
  • No coma alimentos ni bebidas preparados en la vía pública.
  • Lave sus manos con agua y jabón antes de comer y manipular los alimentos.
  • Beba sólo leche pasteurizada y convenientemente envasada.

 

Alimentos seguros Alimentos de riesgo
Comida caliente recién cocinada.  Ensaladas.  
Fruta pelada por usted.   Mariscos. 
Alimentos envasados  Helados. 
  Leche no pasteurizada.  
  Carnes o pescados crudos.  
  Alimentos cocinados en la vía pública. 

 

 

Bebidas seguras Bebidas de riesgo
Agua o bebidas embotelladas.   Agua no hervida o de contenedores.  
Agua hervida.   Hielo.  
Té o café caliente.  Zumos 

 

La diarrea del viajero
La enfermedad más frecuente entre los viajeros es, sin duda, la diarrea. Para hacerle frente, una vez ha aparecido, las principales medidas que se han de tomar son: 

 

  • Beber abundante líquido (seguro) para evitar la deshidratación.
  • Usar sales de rehidratación oral.
  • En los adultos, puede recurrir a tratamiento farmacológico a través de medicamentos antidiarreicos, como la loperamida.
  • Si tiene diarrea con sangre o fiebre por más de 24 horas seguidas, busque atención médica.

 

 

Al regreso

Las personas que han viajado al extranjero deberán someterse a un examen médico si: 

 

  • Padecen una enfermedad crónica.
  • Experimenta una enfermedad en las semanas siguientes al regreso, especialmente si padece fiebre, diarrea persistente, vómitos, icteria, trastornos urinarios, enfermedad cutánea o infección genital.
  • Considera que ha estado expuesto a una enfermedad infecciosa grave durante el viaje.
  • Ha pasado más de tres meses en un país en desarrollo.

Es preciso que, en estos casos, el paciente informe al personal sanitario sobre su reciente viaje, sobre el destino, objetivo y duración del mismo. Los viajeros frecuentes deben informar sobre todos los viajes que hayan realizado en las semanas y meses anteriores.

 

 

 

 

Centros de vacunación internacional de la Comunidad de Madrid

Sanidad exterior
C/ Francisco Silvela 57, 1ª planta
28028 Madrid.
Teléfonos para solicitar cita previa: 91 309 56 03/ 91 309 56 23
Teléfonos de consulta general: 91 309 18 43/ 91 309 19 26
Otros teléfonos de contacto y cita previa: 91 272 94 50/ 91 272 94 68
Fax: 91 402 09 97

Hospital Carlos III
C/ Sinesio Delgado 10
28029 Madrid Teléfono: 91 453 25 00
Teléfono para solicitar cita previa: 91 453 26 72

 

> Salud pública

Organismo

Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón

Plaza Mayor, nº 1, 28223 Madrid, España
91 452 27 00